jueves, 17 de enero de 2008

Un niño discapacitado o un niño capacitado

Cuando nació Benet, cantaron muy bello los pájaros en el árbol delante de la sala de partos. Cantaron tan alto que pude oírles con mucha claridad, como si me estuvieran hablando. Algo en mi dijo, o puede que estos mismos pájaros me dijeron que este canto anunciaba la Vida de Benet, sin importar la forma exterior que pudiera darse a la primera vista. Casi al mismo tiempo, mientras los tres nos encontramos en el hospital, aparecieron milagrosamente grandes desfiles de hormigas en nuestra casa. El papá me contó que habían inundado la casa. Algo similar no había sucedido ni antes ni después, y pude ver con claridad que esto no era más que la confirmación del »mensaje de los pájaros«: nació Vida sin importar la forma exterior. Benet nació con fuerte hipotonia muscular (falta de tono muscular generalizado), que en sus primeras semanas se mostró sobre todo como dificultad respiratoria. Casi cada día, la doctora me trajo más y más noticias de posibles »pronósticos y enfermedades«: riesgo de sepsis, falta de alfa-1-antitripsina, hipotonía sin causa, posibles »síndromes« ... Sin embargo, algo en mi me dijo: »Confía, es un Hijo salvador«. Curiosamente ligué esto con que le habíamos puesto el nombre Benet, que en catalán viene de Bendecir. Más tarde en un libro pude leer que Benet significa »El que trae la luz de Dios aquí«.

Unos años más tarde resumieron todos los pronósticos en retraso combinado de alto grado, o sea, un niño de »necesidades especiales«.

Sin embargo, a pesar del pronóstico exterior, que uno podría tomar como »qué horrible« o »y ahora qué«, fue justo esto mi Clave para la transformación interior, que me llevó por el camino de mucha más Paz interior y mucha más Felicidad. Las circunstancias llamaron por el cuidado intensivo de mi hijo, y dejé de pensar, al menos en los primero años, que sería mejor ir a trabajar. Algo interior llamó por la necesidad de su compañía, dejando atrás todas las »necesidades ordinarias, en las que normalmente estamos envueltos«: de que había que trabajar, de que había que hacer algo para »sobrevivir«..... Solo años más tarde pude ver que realmente era también Benet quien me ayudó a mi, y no solo yo quien le ayudaba. Con él la Vida me rodeaba de Sucesos misteriosos, que antes jamás había visto o experimentado en mi propia »piel«.

Un día estuve en la Formación de Constelaciones familiares en Girona. De repente sentí que tendía que enchufar el teléfono. El buzón estaba lleno de mensajes de Sergio, papá de Benet, para que le llamara. Me dijo que Benet estaba en hospital y con fuertes convulsiones, que a pesar de la medicación no querían cesar. Decidí dejar la formación y me encaminé hacía Reus, donde estaba ingresado Benet. Otra llamada ... justo antes de la cruce entre dirección Reus y Barcelona: » Ves a Barcelona. Le trasladan a Benet por no saber del todo qué hacer con él.« Poco después de llegar al hospital de San Pau en Barcelona, vino la camilla con Benet. Estaba estirado totalmente inmóvil. Al primer tacto estaba muy frío. Le acompañaban las máquinas de respiración. Me pidieron dejarle para poder asistirle cuanto antes. El tacto con el frío tan profundo que sentía en Benet, me despertó el fuerte deseo de pedir que me dejaran con él, aunque solo fuesen unos segundos. Sentí que necesitaba tocarle para »transmitirle« el calor que a través mío fluía y se hacía notar con presencia. Pedí la doctora de los cuidados intensivos que me dejara unos segundos con Benet, a pesar de las normas de las visitas, que estrictamente hablando lo hubieran impedido. Y sí, me dejó pasar. Puse mis manos sobre Benet. De nuevo sentí este frío tan profundo. Su cuerpo parecía muy duro, compacto, muerto. Lo movía solo la máquina de respirar. Un »Algo« me sostenía muy recta y en profunda Confianza, una Confianza que antes no había conocido. Este »Algo« me permitió que mirara más allá del propio cuerpo. Ahí pude ver una luz, que quería alejarse. La imagen se parecía a un túnel, donde en su final había esta luz. Conecté mis manos mentalmente con esta luz y dejé que le transmitiera su calidez y toda la Confianza, que este »Algo« puso en mi. De repente pude ver y sentir que a mis espaldas había un círculo blanco, que también desde detrás me sostenía. Recordé de repente, que efectivamente la hora era tarde, pero yo muy »fresca y bien«. No me sentía cansada ni física ni emocionalmente. Un rato más tarde sentí que ya podía marcharme. Le agradecí a la doctora, que a pesar de las reglas me dejó pasar, y me fui a casa. El círculo blanco seguía acompañándome. No pude dormir. Esta vez, sin embargo, no de preocupaciones, sino de esta Luz que tras mío me llenaba con Confianza. Decidí aprovechar el bienestar y mandé esta misma energía de Confianza a Benet a distancia. La mañana siguiente, cuando pudimos entrar, pude comprobar que el cuerpo de Benet se había vuelto blando y cálido, a pesar de estar aún conectado a la respiración asistida. El frió y la dureza del cuerpo desaparecieron, como si nunca habían existido. La enfermera nos informó que su estado había mejorado notablemente y esta estable. Al estar de nuevo con Benet, pude ver que a él también le acompañaba este círculo blanco. Más tarde me dijeron que todos los participantes de la Formación Meta, esta misma noche, nos enviaron luz para acompañarnos. Formaron un círculo para hacerlo.

Unos meses más tarde invité a mi casa una mujer, que había conocido en el hospital en esta misma ocasión. Nos juntamos unas cuantas amigas para hacer un pequeño ritual de auto-sanación y sentí que sería beneficiosa la compañía de esta mujer, a pesar de no haberla visto desde entonces. Cuando llegó el momento de feedback, hacía el final, dijo la mujer, que me había conocido en el hospital y que estaba sorprendida »cómo era posible que alguien que tenga su hijo en los cuidados intensivos estuviera tan Feliz y Alegre«. Dijo que también a ella esto le dio Confianza. A pesar de que las dos habíamos visitado a nuestros hijos en la misma sala de cuidados intensivos, antes no me había dicho nada similar. Solo se alegraba de mi presencia y compañía.

¡Cómo uno aprende lo importante que es acompañar a nuestros seres con Confianza, y no con pesares y tristeza por más »difícil« que parezca la situación! El tiempo nos enseña que no es solo a »los nuestros» a los que así ayudamos, sino a muchos más, que ni siquiera nos habíamos imaginado. Y ante todo: aprendemos a Confiar en que cada puerta nueva que se abre es una oportunidad que, si la abrimos, nos lleva a nuevas dimensiones de percepciones y Felicidad, que sin lugar a duda existen. La rutina, no puede brindar semejantes oportunidades.

¡Qué profunda mi vivencia de las cosas, que antes no sabía ver! Solo años más tarde pude comprender qué »favor« más grande me hizo Benet con »no expresarse exteriormente« en sus primeros años. Al principio, cuando no se pudo mover y expresarse ni siquiera con los movimientos, y más tarde con »no poder« hablar. Durante todo este tiempo mi atención estaba puesta en »como entenderle de verdad«. Esto me llevó, a lo que podríamos llamar, la visión y el oído interior, digamos lo que no se para en la primera forma que ven nuestros ojos o oyen nuestros oídos físicos, sino que saben mirar y oír más allá de la forma y apariencias. Benet me ayudó a que en cada situación buscara su sentido más profundo, y NO su problema. Así comencé a hablar con la mente de Benet y con otras »Fuerzas«, que me rodeaban invisiblemente. El camino me llevó a Esther y Olga, que también canalizan. Ahí podía hablar de forma »más oíble« con mis guías, ángeles, o como cada uno quiere llamarles. Esto me ayudó a confiar en que mis conversaciones con las mentes (almas, espíritus, según el nombre utilizado). Me ayudó a creer que no eran una ilusión sino una realidad. Nuestras mentes no mueren, sino que son eternas y podemos hablar con todas ellas. Ni tiempo ni distancia física podrían alterarlo. Así que yo concluyo, con mi propia experiencia, que también nuestra vida es ETERNA, y no perecedera, como a veces »la muerte« de algún ser querido intenta mostrarnos. Lo único que necesitamos es nuestro deseo y »entrenamiento« para llegar a esta VISION INTRIOR. Y la vida me enseñó que todos podemos hacerlo: tanto tu como yo, porque no hay diferencias.

Enormes gracias a los que me acompañaban en aquel momento. Gracias también a todos los participantes de la Formación Meta, que tan físicamente se hacían sentir y ver. Gracias a la Vida por traerme justo lo que me trae.


Querido Dios, mi puerta a Ti abierta está

A Tí mi puerta abierta está

Y yo sé que me lo merezco.

Ahora que mi puerta a Ti abierta está

Puedo sentir

Tu amor, paz y felicidad.

Ahora que puedo sentirte

Puedo cantar

Cantar a Ti, a mí y a toda humanidad.

Querido Dios, mi puerta a Ti abierta está

A Tí mi puerta abierta está

Y yo sé que puedo hacerlo.

Saša Tasevski

(La versión original en inglés, compuesta y cantada como »canto sanador« en los momentos necesitado de Benet u otros seres)


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